domingo 13 de diciembre de 2009
Entrevista a Rosa Benéitez en DVD
viernes 4 de diciembre de 2009
El regreso de 7de7

7de7, una de las mejores revistas de poesía, comienza una nueva etapa. Arranca con poemas de Fruela Fernández y Olga Muñoz Carrasco y con textos de Javier Vela, Felipe Cussen y Juan Soros. Además, rescata una entrevista a José-Miguel Ullán realizada por Eloisa Otero. Todo ello bajo un nuevo diseño, más dinámico y flexible y con videos, fotos, noticias, eventos... En resumidas cuentas: motivo de celebración.
miércoles 5 de agosto de 2009
Elisa Biagini "En el bosque"

Elisa Biagini (1970) ha publicado entre otros libros de poesía Questi nodi (1993), Uova (1999. Edición bilingüe italiano-inglés), L´ospite (2004) y Nel bosco (2007), al que pertenecen los poemas aquí traducidos.
Además, destaca por haber sido una de las traductoras al italiano de poetas norteamericanos contemporáneos como Louise Glück, Lucille Clifton, Mark Doty, Cornelius Eady, Kimiko Hahn, Galway Kinnell, Sharon Olds, Alicia Ostriker o Robert Pinsky por citar algunos.
Ha comisariado y participado en varias exposiciones y ha colaborado con el músico Filippo Gatti, el coreógrafo Virgilio Sieni y con las artistas Francesca Ghermandi, Marina Gasparini y Renata Boero.
giro en torno
a la roca, al
tronco, de hueso
y hoja: mi puño
cerrado y nunca
más abierto.
*
mi pan
endurecido como
piedra, refleja
el ojo rojo,
el inicio del incendio
en este
bosque.
*
¿perdida? es el bosque
qué me sigue, qué bebe
mi sombra, me
vacía, cavidad arbórea:
yo hoja, entre las
páginas de un libro.
jueves 30 de julio de 2009
Alberto Santamaría - Pequeños círculos
Estupenda reseña de Rosa Benéitez sobre Pequeños círculos, un gran libro.
miércoles 29 de julio de 2009
Catálogo de incesantes- Marcos Canteli
viernes 3 de julio de 2009
Haroldo de Campos- "HAMBRE DE FORMA"

El espacio en el poema es una de las obsesiones que han mantenido en alerta a poetas de diversas épocas. La obra de Haroldo de Campos (1929-2003) es un claro ejemplo de apropiación espacial y de cómo radicalizar la forma al servicio del sentido, hasta sus últimas consecuencias. Opone el poeta brasileño la precisión, lo objetivo y lo reflexivo frente al sentimentalismo, lo irracional y lo inspirado. Con este aliento inició el movimiento concreto, bajo el nombre de Noiganbres junto a Décio Pignatari y Augusto de Campos al principio de los años cincuenta. Un movimiento que logró encontrar apoyos en todo el mundo y que vinculó a la poesía con otras artes como la música (Cage, Webern o Stockhausen) o la pintura (el neo plasticismo de Mondrian), acercándose a la conformación del poema-objeto que tanta influencia tendría después. Haroldo configuró su propia tradición textual, uniendo a Arnau Daniel, Pound, Mallarmé, Marianne Moore o Joao Cabral de Melo Neto entre otros.
Esta autonomía textual es la que mueve toda la obra de Haroldo siendo sus libros reflejo de los diferentes avances. A finales de los años sesenta comienza a disolverse el concretismo como grupo y Haroldo, después de este periodo de aprendizaje y toma de conciencia de la dimensión espacio-visual del poema y de los límites del lenguaje, opta por no encerrarse en planteamientos preconcebidos. Inicia nuevas líneas de creación que le llevarán primero a reunir sus composiciones en Ajedrez de estrellas (1976) y posteriormente a indagar en el barroco con Signantia: Quasi coelum (1979). El momento culminante de este rescate del barroco se produce con Galaxias (1984), un libro de vital importancia para muchos poetas hispanoamericanos de los años ochenta y noventa. La palabra se apodera aquí de la página y la cubre por completo. El flujo lingüístico basado en el hallazgo fónico y semántico fusiona los registros, los géneros y las diferentes lenguas que combina en el texto. Como señala Fisher refiriéndose a Signantia, en este periodo de finales de los años setenta y principios de los ochenta se impone en la obra de Haroldo “la superposición de elementos diversos sin orden ni concierto”. Sin embargo el sentido del texto sigue estando vigente y por eso no sorprende el retorno al verso corto en La educación de los cinco sentidos (1985), manteniéndose las referencias culturales e intertextuales, así como la preocupación metapoética.
La síntesis absoluta de sus planteamientos llega con Crisantiempo (1998), donde el poeta desarrolla de forma conjunta y madura todas sus proyecciones.
En su último libro, La máquina del mundo repensada (2000) retoma la experimentación de formas métricas y estróficas fijas, utilizando un terceto que Dante desarrolló en la composición de La Divina Comedia. Supone una vuelta a sus orígenes, a Auto de poseso (1950), donde Haroldo de Campos había reaccionado contra el clasicismo, desmontando sus propias formas desde dentro y dando un toque de atención hacía las nuevas posibilidades que desarrolló después.
La edición de Hambre de forma corre a cargo de Andrés Fisher, que sitúa al poeta en el panorama brasileño, hispanoamericano y mundial desde el prólogo. Además de firmar la mayor parte de las traducciones, coordina las aportadas por los poetas Eduardo Milán, Roberto Echavarren, Daniel García Helder, Reynaldo Jiménez, Marcelo Pellegrini y Néstor Perlongher y el ensayista Gonzalo Aguilar. Optan por un criterio que se aproxima a lo literal, obteniendo buenos resultados gracias a la cercanía de las lenguas. En ocasiones esto no es buena solución, como por ejemplo en la traducción de Fisher de “buraco” por “buraco” (Pág. 126) en lugar de agujero. Debería prevalecer el funcionamiento de la lengua de destino como hacía Haroldo con su transcreación, atendiendo a la forma nueva en la que se compone. Destacan los hallazgos de Milán, que plasma soluciones como el neologismo semencia (Pág. 149) y el de Gonzalo Aguilar, para traducir “mó” y “pó” (112) por “muela” y “molido”, en lugar de muela y polvo, ofreciendo así un enriquecimiento de sentido.
Pablo López Carballo
lunes 22 de junio de 2009
José-Miguel Ullán en el desván
Me encuentro con un ejemplar de “Diario 16” del 18 de Agosto de 1985. Dentro del suplemento "Culturas" está este mapa:
Hoy día se dice que los suplementos culturales han cambiado porque la gente ha cambiado. Parece mentira, pero las noticias de portada son las mismas que podemos ver en cualquier diario de estos años! ETA reivindica un atentado; a vueltas con el aborto (una joven quiere que sea legal alegando problemas psicológicos); un ex-presidente que dice/hace cosas (Suárez en este caso, hoy día se dice "hacer campaña") que no cambian nada; Hacienda asegura que hay más de nueve billones no declarados; Madonna se casa en una playa de Malibú; un atraco en Barcelona a través de 400 metros de galerías subterráneas cavadas para llegar a la sucursal; Tita Cervera y el barón Thyssen son ricos y felices en su boda.
En el suplemento hay otras cosas:
Claudio Rodríguez afirma que “si yo fuera del Partido Comunista, me expulsarían por falta de producción”. Julio Llamazares anuncia en Pamplona, que al terminar su libro Retrato de un bañista no escribirá más poesía. Entre varias noticias literarias aparece la lectura-presentación pública (todavía no en libro) de la segunda entrega del proyecto Larva de Julián Rios, homenaje a Ezra Pound, que hoy día conocemos con el título de Poundemonium. Francisco Iradier relata cómo “los oyentes se tiraban al suelo de risa. Sólo un poeta navarro le acusó de solipsismo. Y Julián Rios replicó: Insista usted mismo, insista, y a lo mejor encuentra el sol. Sonrisa soleada del acusador”.
Para otro día dejo las Tablas DELAVAR, ahora copio unas palabras que Iradier rescató de unas declaraciones de Borja Casani referidas a la movida madrileña: “Su descripción de lo ocurrido en los últimos tiempos era no por realista menos patética: manía colectiva por ser artistas, la ignorancia profunda como eje de salvación tribal, gente dedicada al pillaje de subvenciones y a chollos demenciales, ganas patológicas por SALIR a costa de lo que fuese... Prometió dedicarse [Casani] profesionalmente a una lucha frontal para que la cultura se pase de moda”.
Tita Cervera no ha cambiada nada, sigue rica y feliz, con las mismas arrugas. Tampoco el resto ha cambiado mucho, salvo los suplementos y la irremplazable pérdida.
sábado 20 de junio de 2009
FELIZ HUMO- JAVIER CODESAL

jueves 18 de junio de 2009
Eugenio Montejo- Terredad

domingo 14 de junio de 2009
JACOPO RICCIARDI
y la escritura es densa
en el cuerpo de las cosas, yo
sé dónde me encuentro, ahora,
porque sé dónde se encuentra
la escritura, como sangre filtrada
en el objeto, ella comienza a
habitar las cosas del mundo,
es ella la que se transforma,
la que se desarrolla, delante de
mi, llevada en la punta o
en el margen de esta línea
que se frena aquí, y
que procede, tocando con más
fuerza la mirada, tenso verso
el folio, la escritura atraviesa
el ojo, y sola como
una imagen en la mente, la
imagen tiene la forma de
un texto, ya creado, que
dice desvanecerse con el ojo
la mirada en las cosas, y
permanece un conjunto de escritura
en aquel lugar como un
objeto, al borde del agua
en el margen, en el pelo
oscuro y denso donde se
enredan las estrellas, en el cráter
negro y secreto, en la idea
tranquila apoyado como un vaso
en el borde del balaustre, al
aire libre, tú miras el
rojo de la puesta de sol
que despunta, la estancia amarilla iluminada
por el ocaso, las montañas como
sombras celestes, la vida se
despliega, irrumpe abriéndose con
sus alas hasta la materia
del ojo, refiere al
futuro su secreto inencontrable,
y el sol es más
amarillo cerca del horizonte, y
la estancia blanca con su
sombra y las montañas
son las colinas de
verde tan oscuro, y la
bahía donde el agua tranquila
oscila plácidamente sobre sus márgenes,
y es ya memoria de
nuestras dos manos estrechadas
entre nosotros, con la
mirada revuelta, cada uno salimos
al paso de lo que toca
aquel último rallo de sol,
más verdadero, sin tiempo, sin
espacio, el rallo aquel
que enviste la luz,
vuelve a pasar y termina
en el mismo punto, en la misma luz,
y nada más se apaga,
mar coloreado de mar,
luz elíptica, sobrepasa la escritura
la escritura, incluso las estrellas,
todo está iniciado, igual
sábado 13 de junio de 2009
Olvido García Valdés. "Esa polilla que delante de mí revolotea" Poesía Reunida (1982-2008)
Como quien enhebra agujas o dirime pájaros
Reseña publicada en el número 307 de la Revista Quimera. Págs.74-75
El ojo abierto al mundo. La poesía como modo de estar y esperar. Las cosas acaban por ocupar el vacío que propicia el poeta y el blanco de la página, que se convierten así en testimonio en el poema. Esta es la opción que encontramos en los poemas que componen Esa polilla que delante de mí revolotea. En este volumen, Olvido García Valdés reúne su poesía publicada desde 1986, hasta el reciente Y todos estábamos vivos, que le valió el Premio nacional de Poesía en el año 2007. Completan la compilación once poemas inéditos y cinco ensayos breves. En ellos, la poeta reflexiona sobre la escritura llevada a cabo en cinco momentos diferentes de su trayectoria.
Su poesía reunida está estructurada cronológicamente. Bajo el título de La caída de ícaro (1982-1989. Fechas de escritura) aglutina sus dos primeros poemarios, El tercer jardín y Exposición, aunque con alguna supresión y un orden diferente. En este sentido, ya desde estas publicaciones iniciales se conforma una de las características principales de la obra de García Valdés: la superposición. Sus libros no se suceden unos a otros, sino que establecen esta especial relación, que puede verse también en el interior de sus poemas. Así, los diferentes estratos se superponen dibujando un paisaje complejo. Dentro de este entramado compositivo, se desarrolla como efecto del mismo, un determinado juego entre el mostrar y el ocultar, presente en casi todos los poemas. Algo a lo que Eduardo Milán hace referencia en su lúcido e inteligente prólogo, como factor a tener en cuenta. En este desenvolvimiento de los versos se hace tremendamente necesario que la luz del trazo poético nos guíe en sus textos. Sería ésta una tarea muy próxima al quehacer pictórico, donde el color y la forma determinan y condicionan la percepción.
Estos poemas, escritos por Valdés en los años ochenta, dan perfecta cuenta de esta clara determinación poética que busca la confrontación dentro del escrito con un “otro”, que ayude a sustentar la composición: “El cuerpo como otro, / y otro paisaje, otra ciudad; / atardecer ante las piedras / más dulcemente hermosas / que has visto, / piedras de miel como luz”.
Desde la quietud que propicia la observación surge su siguiente libro Ella, los pájaros (1989-1992), en el que la búsqueda se centra en el movimiento que decantará hacia alguna de las infinitas posibilidades el lenguaje en el poema. La respiración rítmica se revela aquí como forma indispensable y vinculante de todas los textos de este periodo. Este golpe rítmico se genera gracias a la pregunta por el propio “yo” o sujeto, que provoca la necesidad indagatoria. La presencia y el desconocimiento vertebran los poemas que giran en torno a la cuestión del “Uno”, como determinación del propio individuo, antes que a la condición de género o cualquier otra construcción cultural: “Tras el cristal, se desconoce / el cuerpo, como un hijo / que crece, como si jugara / y de pronto fuera desconocido. / Coloca entonces / tu mano en el estómago, / la palma abierta, y respira / profundo”.
De este modo, ante el derrumbe de las certezas que proporcionaba determinada concepción del individuo, la única solución servible es la indagación del afuera y la continua repetición de las preguntas sobre éste. Desde esta nueva posición surge Caza Nocturna (1992-1996). Ya desde el título comprobamos cómo sigue vigente el cuestionamiento por el estar, la espera del movimiento, la luz, la forma y todas las características presentes en sus anteriores libros, que hacen de éste un momento culminante en su escritura. Con él cierra un periodo y comienza otro que podría calificarse de madurez. En los poemas de Caza nocturna las preguntas no obtienen respuestas, ni tan siquiera una vaga completud, sino que en este caso, el esbozo se propone como único resultado posible. Si bien podríamos rastrear esta práctica en ciertos momentos de su producción anterior, es a partir de este momento cuando se intensifica y se convierte en un rasgo clave de la poesía de García Valdés. De ahí que los poemas carezcan en muchas ocasiones de puntuación final o indicadores iniciales como las mayúsculas. Así, el poema surge in media res, sin destalles de su origen, y concluye sin finalización concreta. Una escritura fulgurante que supone una verdadera lección de cómo captar “lo que aflora / lo que hasta la superficie llega”. El trabajo de la poeta ante el texto es el de eliminar todo lo que sobra hasta conseguir la fulguración, y hacer que “las palabras alcancen a las cosas”, como dice en uno de sus textos dedicados a la reflexión poética (“De la escritura”). Este afán de búsqueda de lo básico, lo determinante y lo esencial es de donde parte la necesidad de enfrentar el lenguaje cotidiano, con todo lo que le pueda salir al paso, por muy elevado o complejo que pueda parecer a priori. En este sentido, podría verse una clara mezcla de registros, así como de términos, que la poeta arrastra desde la infancia en su Asturias natal.
Por otra parte, en Del ojo al hueso (1997-2000) se ratifica la voz de García Valdés. El afuera y el interior se entrecruzan de manera definitiva y definitoria en esta ocasión. Si bien en toda su producción es patente el hecho de que no existen elementos previos al poema, sino que se construyen en él, es en sus últimos trabajos, de finales de los noventa y principios del siglo XXI, cuando este mecanismo se deja ver desinteresadamente en su escritura. Visibilidad ésta, que otros aspectos que se encontraban en un segundo plano aprovechan ahora para salir más a flote que en anteriores publicaciones. Así, el lenguaje cotidiano se deja ver más libre y aparentemente menos dirigido que antes. También adquiere notoriedad la unión de pensamiento y emoción, atendiendo a los avatares poético-vitales que regula García Valdés.
Encontramos en Del ojo al hueso, el apartado “del libro de los líquenes o el decir”, donde la poeta desarrolla en forma de diario la tarea de enfrentarse a su propio habla. Este enfrentamiento da como resultado una crisis sobre el decir: “que puro el rostro de la pena o de la alegría cuando el habla que lo acompaña se ha desmembrado en sílabas y balbuceos, en una fonética exenta”. Además, de este decir aflora la pregunta sobre el poema en “los mecanismos de quien avanza en el proceso de pérdida del habla (y de la memoria y la capacidad de atención, pero conserva, en cambio, los hilos de los afectos)”. Toda crisis es fructífera y en todo poeta necesaria. En este caso genera como respuesta todo un libro cargado con el sentido de su propia existencia.
Por último, en Y todos estábamos vivos (2001-2005), despliega García Valdés una mirada renovada que hace de su ojo una placa de resonancia. Su mirada se deja caer de un lado a otro esperando que las cosas ocupen su lugar en el poema: “Nada / mejor que hacer que mirar pájaros, / si no es mirar árboles, / ahora que son ramas de grumos, materia / de luz tierna casi líquida, / vegetal y violenta, buena / para comer y morir.” Dentro de esta aparente calma, entre lo común de las situaciones, surge la irrealidad que comenta García Valdés en sus primeras notas del apartado “De la escritura”: “A veces me acometen crisis de irrealidad […] no quien soy, sino si estoy. ¿Dónde vivimos? (el plural acoge a muchos pero solos.) No dónde se nos ve, se nos encuentra sino dónde nos sentimos vivir”. Es precisamente esta irrealidad la que da título al conjunto de su obra “Es por esta / irrealidad, Esa polilla / que delante de mí revolotea”, tomado de su libro Caza nocturna. Y de esta manera es como Olvido García Valdés ha conseguido un lenguaje propio y valioso, marcando desde lo visto y lo percibido una línea de indagación pegada a lo cotidiano.
Pablo López Carballo
martes 2 de junio de 2009
Harry Martinson, "Entre luz y oscuridad"


domingo 31 de mayo de 2009
Daniel Samoilovich- "Molestando a los demonios"

jueves 28 de mayo de 2009
MARIO LUZI- Senior

ANCIANO
Para los viejos
todo es demasiado.
Una lágrima en la abertura
de una roca puede vencer
la sed cuando es complicado . El final
y la vigilia del fin piden y preguntan
poco, hablan bajo.
Pero nosotros, en la cumbre de la edad,
en el horno del tiempo, ¿nosotros? Piénsanos.



